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Avispón asiático gigante: su picada duele como un clavo de lava ardiente

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La picadura del avispón asiático gigante es una de las más dolorosas, rankeada como 2 en el index de Schmidt (que llega hasta 4, valor de la picada de la hormiga bala).

Ha sido comparada con un «clavo de lava que se inserta en la carne «.

Su veneno es tan poderoso que derrite las células y daña la estructura de los nervios al punto de causar parálisis renal, y si no es tratada a tiempo; la muerte.

40 personas mueren anualmente por la picadura y en China se registraron más de 1500 heridos.

Muchos de ellos niños, debido a que los avispones gigantes asiáticos habían construido sus panales debajo de la tierra de una escuela. 

Un sobreviviente declaró que «entre más corres, más te persiguen, y si te encuentran te atacan, como tomando turnos para picarte.” 

Algunas víctimas reportan haber sido perseguidas por casi 500 metros por todo un enjambre.

«Los enjambres son terroríficos, su sonido te atraviesa los tímpanos y cuando te atrapan te rodean e insertan los aguijones hasta que sientes que te quemas vivo. Los avispones gigiantes rodean tu cabeza y piernas hasta que ya no puedes moverte»,

dijo una de las víctimas, quien tuvo que hacer 13 sesiones de diálisis y los doctores tuvieron que «coser» su cuerpo de vuelta, porque los agujeros habían «derritieron» su piel.

A pesar de esto los avispones gigantes asiático no son directamente peligrosos para los humanos. Pero se alimentan de bebés (larvas) de abejas. 

Pueden matar a todo un enjambre, decapitando a un ritmo de 20 abejas por minuto. 

En un enjambre de 30,000 abejas tardan un par de horas antes de abrir un hueco al centro del panal y sacar las larvas. 

Se las comen para regurgitar un líquido de abejas licuadas que luego sirve de alimento a sus crías.

La armadura del avispón gigante es tan dura que su aguijón puede traspasar algo tan duro como una tela plástica.

La única defensa de las abejas es sacrificar a gran parte de la colmena para «cocinar» al avispón.

Para lograr esto cientos de ellas rodean el cuerpo del insecto y empiezan a vibrar hasta elevar la temperatura a 46 grados, que es el límite de calor que un avispón japonés puede resistir.

Las abejas soportan 48 grados, así que muchas mueren en el intento de salvar a la colmena.

Sin embargo, cuando los avispones gigantes japoneses mueren, dejan una hormona para dejar marcado el panal, y así guían al resto de avispones gigantes a la colmena. Solo es cuestión de tiempo para que las abejas mueran.

Es probable que los avispones gigantes asiáticos hayan llegado al norte de américa por medio de un barco de cargamento desde Asia. Muchos insectos han viajado de zonas lejanas de esta manera. Pestes que sólo se encontraban en África llegaron a América de esta manera desde hace cientos de años. 

Sin embargo, a pesar de lo terrorífico de estas historias, los avispones gigantes japoneses han sido retratados de manera exagerada en la prensa.

El único peligro real es si los avispones gigantes asiáticos se reproducen de tal manera que acaben con todas las abejas, eso parece ser improbable porque hay muchos depredadores que se alimentan de estos avispones.

En Japón incluso los usan para recetas culinarias y para proteger a las abejas usan redes alrededor de los panales.


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