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El bebé de Saipan

Durante la Batalla por Saipan, en julio de 1944, el ejército japonés entregó cuchillos y palos a los pobladores para atacar a los soldados norteamericanos.

Las familias se escondían en trincheras improvisadas esperando que los soldados pasen. Las lluvias torrenciales provocaban que las trincheras colapsen y muchas familias morían ahogadas en medio del barro. El Marine norteamericano Johnny Popham, levantó a un bebé que fue encontrado ahogándose en tierras baldías, posiblemente sus padres lo dejaron ahí para protegerlo, con la esperanza de que alguien lo ayudara.

Para sacarlo, Popham y su compañero tuvieron que remover cuidadosamente los escombros de ramas y rocas. Tratando de no lastimar la cabeza del bebé. El compañero de Johnny Popham relata así el encuentro:

«Tratamos de limpiarle los párpados llenos de moscas, pero nos dimos cuenta que las larvas habían penetrado y estaban comiendose sus ojos. El cuerpo del niño estaba lleno de cortes y rasguños que tuvimos que desinfectar».

«Le pregunté a Johnny qué mierda debíamos hacer con ese bebé, porque estábamos en medio de una guerra y no había forma en la que pudiéramos devolverle sus ojos. Johnny que era un católico devoto, me respondió que debíamos confiar en que Dios lo sacaría de ahí».

Los marines lograron sacar al bebé de la zona de guerra y lo entregaron al siguiente pelotón que encontraron. El bebé pasó por tres batallones distintos antes de llegar a una base segura.

Johnny Popham y su compañero nunca supiero si el bebé llegó a salvo, porque murieron en una batalla unos días después. La fotografía la tomó Eugene Smith, quién también fue herido de gravedad por la explosión de un mortero en la batalla de Okinawa. 

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