Saltar al contenido

MASHA Y DASHA KRIVOSHLYAPOVA, LAS SIAMESAS QUE VIVIERON EN CONDICIONES INHUMANAS POR EXPERIMENTOS DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

MASHA Y DASHA KRIVOSHLYAPOVA, LAS SIAMESAS QUE VIVIERON EN CONDICIONES INHUMANAS POR EXPERIMENTOS DE LA UNIÓN SOVIÉTICA

Masha y Dasha Krivoshlyapova vivieron una vida de terribles experimentos humanos, todo por haber nacido como hermanas siamesas en la unión soviética.

Las siamesas Masha y Dasha Krivoshlyapova vivirían una vida llena de terribles experimentos humanos, todo por haber nacido como hermanas siamesas en la ex Unión Soviética.

La madre empezó a experimentar complicaciones de parto. Fue atendida de emergencia  en el hospital y cuando al fin dio a luz los médicos abandonaron la sala de parto. Bajo el régimen comunista el personal médico debía notificar a los militares si se daba un parto inusual.

Las enfermeras transportaron a las siamesas a un laboratorio. Los médicos soviéticos, al ver el potencial que tenían las bebés para la experimentación humana,  notificaron a la madre que sus hijas habían muerto de neumonía. Ella no reclamó el cuerpo porque había visto que sus hijas nacieron deformes. 

Los científicos apodaron a las bebés como Masha y Dasha. Tenían dos cabezas, dos torsos, dos brazos, una pierna cada una y una tercera extremidad vestigial en la espalda.

Compartían el mismo sistema circulatorio, pero tenían sistemas nerviosos independientes, lo que les permitió mantenerse con vida al mismo tiempo. Esto llamó la atención de los científicos soviéticos, quienes con el incentivo de Stalin, realizaron una serie de experimentos enfocados en el dolor. 

A solo meses de nacidas, congelaron a una de las mellizas, mientras medían las reacciones de la otra. Se fijaban como los latidos del corazón de una disminuían, a medida que aumentaba el dolor de la otra. También probaron electrocutar a una mientras observaban la dilatación de las pupilas de la otra. Los experimentos continuaron a lo largo de su niñez y adolescencia.

Les privaron del sueño, les quemaron; dejaron de alimentarlas y en una ocasión les inyectaron radiación para ver cuánto tiempo se demoraba la sangre de Masha en contagiarse de la sangre de Dasha. 

Masha desarrolló una personalidad agresiva. En una ocasión le rompió la nariz a su hermana mientras la amenazaba de muerte. Pero a la vez, gracias a que desarrolló este carácter, pudo denunciar los abusos de la institución científica. 

A los 18 años, Dasha se enamoró de un joven inválido de la institución, quiso tener relaciones sexuales con él, pero su hermana se lo impidió. Dasha trató de suicidarse pero no pudo cargar el peso del cuerpo de Masha. 

Luego de ese incidente, Dasha se volvió alcohólica; para mantener borracha a su hermana y así detener los abusos. Con el tiempo, hasta aprendió a convivir con su hermana y la protegió, aunque nunca compartieron los mismos gustos sexuales. 

En el 2003, cuando ambas tenían 53 años, Masha sufrió un ataque cardíaco. Dasha no puedo cargar su cuerpo hasta el hospital y luego de 17 horas, Masha murió. Una vecina que escuchó el ruido, finalmente les ayudó a llegar al hospital. Los doctores dijeron que debían separar el cuerpo de su hermana para que ella pueda seguir viviendo pero Dasha se rehusó.

Un día después, las toxinas y bacterias del cuerpo de Masha invadieron el cuerpo de su hermana, terminando con su vida. 

La escritora Juliet Butler, quién redactó la biografía de las siamesas dijo que las hermanas habían llegado a hacer las paces y, aunque no fueron felices, nunca perdieron la esperanza de seguir viviendo sus vidas de la mejor manera posible. 


volver al menú



Buscar:

síguenos en:


Facebook


Twitter


Instagram



Buscar:

suscríbete

para recibir nuestrA REVISTA MENSUAL CON TODO EL CONTENIDO


paranoi_logo_amp